Sensibilidad dental: la frialdad que hiere

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Sensibilidad dental

La sensibilidad dental es un síndrome doloroso transitorio derivado de la exposición de la dentina (parte interna del diente) a diferentes estímulos externos:

  • Estímulos térmicos: alimentos o bebidas fríos o calientes.
  • Estímulos químicos: sustancias dulces, ácidas…
  • Estímulos táctiles: presión por cepillado, presión por instrumental odontológico…

Una sensibilidad dental no tratada impide llevar a cabo una correcta higiene bucodental, y puede derivar en otras patologías más graves como caries y enfermedades periodontales (problemas de encías).

 

¿POR QUÉ APARECE?

Existen dos causas principales que en la mayoría de los casos son las desencadenantes del dolor derivado de la sensibilidad dental:

  • Un desgaste de la superficie del diente (esmalte)
  • Un problema de retracción de la encía.

En un diente sano, el esmalte protege la parte interna del diente y una fina capa, llamada cemento radicular, protege las raíces debajo de la línea de las encías.

Debajo del esmalte y del cemento radicular está la dentina, que contiene miles de túbulos dentinales microscópicos que conectan la parte exterior del diente con las terminaciones nerviosas.
Cuando la dentina pierde su capa protectora, los túbulos quedan expuestos, permitiendo que los estímulos externos como el calor o el frío, alcancen las terminaciones nerviosas causando un dolor agudo y molesto.

ALGUNOS FACTORES PREDISPONENTES

Existen múltiples factores que pueden conducir a un problema de hipersensibilidad. Entre los más comunes se encuentran los siguientes:

Caries dental

La caries son una afección causada por algunos microorganismos de la cavidad oral: las bacterias cariogénicas de la placa dental.
Estas bacterias se alimentan principalmente de los restos de alimentos (azúcares sobretodo) que quedan entre los dientes y los convierten en ácidos con actividad corrosiva sobre el esmalte.

La caries acaba provocando la perforación de las capas dentales más superficiales (esmalte) y si no se trata continúa el proceso desmineralizante hacia el interior de la pieza dental, produciendo afección de la dentina, que es invadida por las bacterias.

Gingivitis y periodontitis

Se conoce como gingivitis a la inflamación de las encías debida a la acumulación de placa bacteriana en la superficie dental, cerca de la línea gingival. La encía se muestra roja y edematosa, y sangra con facilidad.

Si no se trata correctamente puede evolucionar a una patología más grave: la periodontitis. Entonces la inflamación y la consiguiente infección se diseminan desde la encía hasta los ligamentos y el hueso que sirven de soporte a los dientes. Provoca la recesión de las encías y es la principal causa de pérdida de piezas dentales en los adultos.

Bruxismo

El bruxismo es el hábito involuntario de apretar o rechinar las estructuras dentales sin propósitos funcionales.
Existen 2 tipos de bruxismo: céntrico (apretamiento) y excéntrico (frotamiento); y pueden ser nocturno y diurno. Por lo general, el paciente bruxómano nocturno no es consciente del problema, pero éste es fácilmente detectable debido a una visible destrucción del esmalte y la dentina.

 

Cepillado inadecuado

Un cepillado demasiado brusco o el uso de cepillos dentales de tipo “duro” pueden dañar el esmalte dental.

 

Blanqueadores dentales con bicarbonato sódico y peróxidos.

El uso excesivo de productos para el blanqueamiento dental puede provocar una abrasión del esmalte a largo plazo.

 

Ciertos alimentos

El consumo regular de ciertos alimentos con alto contenido en ácidos, como pueden ser las frutas cítricas, tomates o el té, puede predisponer a problemas de sensibilidad, debido a una erosión del esmalte.

 

Procedimientos dentales

Tras ciertas técnicas odontológicas (limpiezas bucales, blanqueamientos profesionales, extracción de piezas dentales…) puede aparecer cierta sensibilidad. Este tipo de sensibilidad suele ser transitoria y desaparece en un máximo de 4 a 6 semanas.

 

ALGUNAS RECOMENDACIONES

Estos son algunos pasos a seguir para prevenir y reducir la sensibilidad dental:

  • Mantener una buena higiene bucal: Un minucioso cepillado y el uso de hilo dental si es necesario, nos permitirán obtener una higiene adecuada llegando a todos los rincones de la boca, evitando así la acumulación de placa bacteriana.
  • Uso de cepillos de tipo suave: Conllevará a una menor abrasión del esmalte dental y una menor irritación de las encías. Es aconsejable cepillar de manera suave y cuidadosa alrededor de la línea de la encía para no dañar el tejido gingival.
  • Uso de pastas dentífricas desensibilizantes: Con un uso regular se aprecia una disminución significativa de la sensibilidad al cabo de unas semanas. No es aconsejable el uso de pastas dentífricas “antisarro” en casos de sensibilidad dental, puesto que estas son las más abrasivas para el esmalte. En cambio, si que es recomendable usar pastas fluoradas para luchar contra la placa bacteriana causante de la caries. Así pues,  la  mayoría de las pastas para la sensibilidad incorporan además de agentes desensibilizantes como el nitrato potásico, también flúor.
  • Control del bruxismo: Si existe la tendencia a apretar o rechinar los dientes el uso de férulas de descarga ayudará a solventar el problema.
  • Visitar al dentista de forma periódica: Es aconsejable realizar higienes bucales por parte de profesionales como mínimo cada 6 o cada 12 meses dependiendo de la predisposición de cada persona a la formación de depósitos de sarro.

 

NITRATO POTÁSICO: el gran aliado 

Es el único ingrediente actualmente reconocido por la FDA (Food and Drug Administration) como un desensibilizante efectivo. El potasio penetra a través del esmalte y la dentina hasta llegar a la pulpa del diente en tan solo unos minutos  interfiriendo así en la transmisión nerviosa de los estímulos externos (frío, calor, ácidos…) responsables de la sensibilidad.

La combinación del nitrato potásico con el fluoruro sódico en las pastas dentífricas potencia el  efecto desensibilizante. Además de fortalecer el esmalte y evitar la formación de caries, el flúor favorece la oclusión de los túbulos dentinales, evitando así la exposición de éstos a los estímulos externos.

Además de las pastas dentífricas, existen geles y sprays orales desensibilizantes para la higiene bucal en los casos de hipersensibilidad severa en los cuales la técnica del cepillado puede resultar muy dolorosa. Es aconsejable no ingerir ni alimentos ni bebidas hasta transcurrido un mínimo de  media hora desde su aplicación. También se recomienda especialmente su uso antes de acostarse, ya que facilita la permanencia de los principios activos en la zona a tratar.

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