Disfunción eréctil (I): definición, causas y diagnóstico

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DISFUNCIÓN ERÉCTIL: DEFINICIÓN

En la actualidad y debido probablemente al estilo de vida que llevamos (estrés, tabaco, mala alimentación…) y a que el sexo ha dejado de ser un tema tabú prácticamente en toda la sociedad, escuchamos o nos encontramos en numerosas ocasiones con el mismo problema: la disfunción eréctil.

Se calcula que la padecen aproximadamente 100 millones de hombres en el mundo. Por ello hemos decidido hacer este post, porque es algo más común de lo que muchas personas creen, y porque es un problema que hay que tratar con toda la naturalidad y eficacia que se merece.

La disfunción eréctil es la incapacidad reiterada o continua (durante tres meses como mínimo) para lograr y mantener una erección suficiente que permita completar una relación sexual satisfactoria. Aunque no afecta directamente a la vida del paciente en cuanto a salud física se refiere, sí merma la calidad de vida de los hombres, así como la de sus parejas.

La erección aparece ante una serie de estímulos visuales, táctiles, con la propia imaginación o mediante recuerdos. Por ello, la estimulación es la clave en el inicio de la respuesta eréctil, y para conseguirla, la pareja, AMBOS, deben trabajar.

Los problemas relacionados con la erección suelen ser más frecuentes en la edad avanzada, pero no es una enfermedad únicamente de la vejez. Además, la probabilidad de padecerlos aumenta con la presencia de factores como el tabaquismo, la diabetes, la hipertensión arterial o la hipercolesterolemia.

Está presente en un 46,2% de los diabéticos, un 46,7% de los pacientes que padecen enfermedad prostática y un 27,4% de los hipertensos. La probabilidad de padecerla se multiplica por 2,5 para el fumador de más de 40 cigarrillos/día y por 2,31 para el hombre que fuma desde hace 5 años o más. Para el paciente alcohólico la probabilidad se multiplica por 1,53.

Para terminar de entender la erección os explicaré de forma simplificada cómo se produce. Comienza con el estímulo sexual, información que será recogida y procesada por el cerebro, el cual emitirá una señal nerviosa hasta el pene; como consecuencia los vasos que llevan sangre al pene se dilatan, incrementándose la sangre que entra en los cuerpos cavernosos que aumentarán su tamaño considerablemente, impidiendo que la sangre vuelva a salir. Con ello el pene aumenta su tamaño y rigidez, consiguiendo la erección. Cuando termina la estimulación o después de la eyaculación, la sangre retorna y el pene vuelve a su flacidez habitual.

CAUSAS

Si nos fijamos en el proceso de la erección podemos deducir que cualquier factor que afecte  al cerebro, nervios, hormonas y vasos sanguíneos puede dar lugar a la disfunción eréctil.

Entre las causas más comunes encontramos enfermedades como diabetes, hipertesión arterial, afecciones cardíacas y de tiroides, mala circulación, depresión o trastornos como esclerosis múltiple o Parkinson; medicamentos para la presión arterial, para el corazón, para las úlceras pépticas, para el insomnio y antidepresivos; consumo de nicotina, alcohol o cocaína; lesión de la médula espinal; lesión de los nervios pudendos frecuente en ciclistas o personas que por su trabajo sufran compresión o traumatismos en la zona pubiana, y en mayor medida circunstancias personales que afectan psicológicamente como la mala comunicación o conflictos con la pareja, sentimientos de duda, estrés, miedo, ansiedad o baja autoestima que hace del sexo una tarea en lugar de un placer. Además los niveles bajos de testosterona pueden influir tanto en la erección con en la libido del hombre.

Otras causas son la derivada de la cirugía de la próstata, que ha pasado del 100% al 35-70% actualmente, o por lesiones en accidentes de tráfico, laborales, etc.

Las causas físicas afectan más a los hombres de edad avanzada mientras que las psicológicas se dan más en los jóvenes.

DIAGNÓSTICO

El principal problema es que el paciente no suele ir a su médico porque no le da importancia o por cuestiones relacionadas con la intimidad y autoestima. Como he mencionado anteriormente, hay que tratarlo con naturalidad, no sentir pudor y hablar abiertamente, ya que tanto en consulta como en la oficina de farmacia, somos profesionales sanitarios, y como tales, así actuamos y pensamos.

En primer lugar, cuando acuda a su médico, deberá contestar a una serie de preguntas sobre sus antecedentes médicos, quirúrgicos y factores de riesgo como los mencionados al principio del artículo.

La historia clínica será médica, sexual y psicológica. En cuanto a la sexual el médico recabará información acerca del deseo sexual, orgasmos, eyaculación, grado de rigidez, capacidad para mantener la erección, etc. La psicológica se encargará del estado anímico, autoestima, situación laboral, relaciones afectivas, etc.

A continuación, el médico realizará una exploración física y diferentes pruebas de laboratorio, si fuese necesario.

La exploración física es general, examen del pene y si el médico lo considera oportuno, tacto rectal, ya que problemas de próstata podrían ser la causa.

Como pruebas complementarias se realizará una analítica completa de sangre (bioquímica completa, hematología y detección de diabetes, hipercolesterolemia o insuficiencia renal); medición de hormonas sexuales como la testosterona. En pacientes concretos, se pedirán niveles de antígeno prostático y hormonas tiroideas.

Una vez revisadas todas las pruebas, el médico podrá derivar a un especialista adecuado al caso del paciente. Hay elaborado un consenso sobre disfunción eréctil que recomienda la derivación en los siguientes casos:

  • Patologías del pene ya conocidas
  • Jóvenes con historia de traumatismo pélvico o perineal
  • Casos que requieran diagnóstico vascular o neurológico
  • Pacientes en situación de riesgo intermedio y alto riesgo cardiovascular para la actividad sexual
  • Enfermedades endocrinas complicadas
  • Problemas psiquiátricos o psicosexuales complejos
  • Cuando el paciente o su médico desee realizar estudios adicionales para llegar a un diagnóstico de la causa fundamental de la enfermedad

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