Afronta el insomnio con buenos hábitos

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Afronta el insomnio con buenos hábitos

Se considera al insomnio como la dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido. Este podría ser un problema transitorio (de una duración de menos de tres semanas), o crónico, de larga duración. El insomnio no es una enfermedad, sino un síntoma.

 

Causas

 

Diversos trastornos emocionales y físicos pueden ser la consecuencia. El uso de medicamentos, también puede ser una de las causas.
La dificultad para conciliar el sueño, es más frecuente en personas de edad avanzada y entre los jóvenes. Los desajustes emocionales, la excitación, una breve enfermedad o un cambio de horario pueden causar dificultades, de corta duración, para conciliar el sueño.

El insomnio crónico podría ser producido por la ansiedad, un colchón incómodo o un exceso de ruido o de luz, la tensión mental, las deficiencias en la alimentación, malos hábitos en el sueño; trastornos físicos, como un nivel bajo de azúcar en sangre, apnea del sueño, trastornos de la glándula tiroides, reacciones a medicamentos recetados, alcohol, cambios de turnos de trabajo, etc.

Las mínimas necesidades para disponer de un sueño reparador varían según la edad. El falso insomnio puede ser inducido al forzar al organismo a dormir más de lo debido.
Un estudio de cinco semanas efectuado en el Berkekey Wellness Letter en el año 1992, mostró que las personas con insomnio que practican ejercicios de relajamiento, concilian el sueño más rápidamente, duermen mejor, que los que fueron tratados con medicación para poder dormir.

 

Quiénes tengan probelmas de insomnio deben evitar:

 

a) La cafeína.
b) Comidas pesadas y copiosas, antes de acostarse.
c) Ejercicios vigorosos de tres a cinco horas, también antes de acostarse.
d) Limitar uso del alcohol
e) Tabaco
f) Evitar las siestas diurnas y limitarlas a una hora por la tarde y luego compensar, retirándose una hora más tarde por la noche.
g) Una vida sedentaria contribuye al insomnio.
h) No acostarse con hambre.

 

Hábitos positivos

 

. Oler lavanda. Se ha demostrado que ciertos aromas, inducen a una relajación profunda, lo que contribuye a conciliar el sueño. La lavanda es muy eficaz para relajarse. El aroma de manzana y el aire marino, también son efectivos para reducir el estrés.

. Usar sábanas de lino.

. Baño nocturno. Tomar un baño templado, 1 ó 2 horas antes de dormir. Induce al sueño. Sin embargo es importante programar bien la hora del baño, ya que si se toma inmediatamente antes de acostarse, produciría un efecto estimulante.

. Dedicar tiempo a las aficiones es una buena fórmula para superar el estrés.

. Colores. Para un buen relajamiento los colores son importantes.

Verde: Evoca una sensación de paz. Reduce la frecuencia cardíaca. Reduce el nivel de estrés.
Azul: Estimula la secreción de hormonas relajantes.
Lila: Calma los nervios y relaja los músculos.
Rosa: Efecto calmante, sobretodo en personas irritables y compulsivas.

. Comer a medianoche. Si se tiene problemas para conciliar el sueño, un ligero tentempié, rico en proteínas y azúcares, estimula la actividad de los neurotransmisores, que inducen al sueño. Ejemplo: Cereales con leche o un vaso de leche con galletas.

. Necesidad de sueño. Todas las personas necesitan dormir, pero no la misma cantidad de horas. Depende de cada personalidad y de la clase de vida que lleva. Las personas muy activas necesitan menos horas de sueño. Los mayores de 50 años, duermen un promedio de 6 horas diarias.

Levantarse a la misma hora todas las mañanas, sin tener en cuenta el número de horas que se hayan dormido.

. Un paseo después de la cena o unos ejercicios suaves (agacharse y estirarse) antes de dormir, puede ayudar a relajar los músculos tensos y facilitar el inicio del sueño.

 

Alimentos

 

· Galeno, un médico griego, se curaba el insomnio comiendo lechuga cada noche.

· Ajo. Agregar ajo molido o extracto de ajo, al caldo de pollo, agua tibia o leche endulzada con miel.

· Los alimentos salados estimulan las glándulas adrenales y deberían evitarse antes de dormir.

· Las meriendas nocturnas, como galletas con queso, medio sándwich de carne, pollo o atún, o un vaso de leche tibia, podrían estimular la producción de serotonina.

· Aumentar el consumo de alimentos ricos en hierro y cobre (habas, habichuelas, judías secas, frutas, carne roja, nueces, marisco).

· Cuando la tensión nerviosa crea dificultades para dormir, beber jugo de zanahorias, combinado con jugo de manzana, uva, papaya, pera o piña.

· Miel. Un remedio utilizado, a veces, en un estado americano: Combinar tres cucharadas de vinagre de sidra de manzana, con una taza de miel. Mantenerla en un frasco cerca de la cama y tomar dos cucharaditas, cuando no se pueda conciliar el sueño.

· Plantas medicinales. Tanto en infusión, como en cocimiento, ayudan a dormir relajadamente, aunque esto será motivo de otro artículo en breve.

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